viernes, 26 de abril de 2013

¿Por que los adolescentes discuten tanto con sus papás?



Por:  Hugo Ramírez Olmedo

        Aunque pareciera que no existe una razón argumentada de la ríspida relación que por lo general los adolescentes establecen con sus padres, la verdad es que existen algunas explicaciones que, por lo menos desde una perspectiva docente, se observan en las relaciones que se establecen entre los padres y nuestros alumnos de telesecundaria. La primera  de las razones se le atribuye al padre, y consiste en el síndrome "joven= incapaz". Se trata de esa idea de los adultos de que los jóvenes no poseen criterios propios, poder de decisión, habilidad para realizar tareas, etc. Desde esta idea, el  adolescente es un cachorro al que hay que mantener alejado de las cosas de adultos porque es incapaz de intervenir en ellas. Resultado: El joven se siente frustrado por no poder expresar todas las increibles y sorprendentes ideas que cruzan por su mente, además de sentirse menospreciado y lastimado en su autoestima, lo cual es una bomba de tiempo que explota a la menor provocación de los padres. La segunda razón tiene que ver con la idea de los adultos de "ojo por ojo, diente por diente". Desde esta idea las discusiones son prácticas batallas campales en las que no se distingue quien es el adolescente y quien el adulto, puesto que no hay quien establezca el control ni apele a la mesura. Los adolescentes tienen su ira al borde de la boca, su mundo interior es un caos y necesitan formas de autorregularse, pautas de comportamiento y no provocaciones  que fomentan más la intolerancia. La tercera razón se refiere al "Síndrome de los dos mundos". Esta se refiere a la barrera casi militar que establecen los padres con sus hijos. Cada quien en su mundo, ajeno al del otro y sin involucrarse con sus sentimientos y vivencias. La única forma de entender al otro es como decimos en Formación Cívica y Ética, "Ponerte en sus zapatos", la escucha empática. Para lograr lo anterior es necesario que el alumno visite el mundo de sus padres, sus retos, sus problemas, sus responsabilidades. Mientras que el padre tiene que conocer el mundo de desinformación, cambios, y conflictos que enfrenta su hijo en esta etapa de la adolescencia. Al leer esto, dirás tu adolescente, "¡Que verdad tiene este artículo!", "¡Como se equivocan los padres!". Lamento decepcionarte, pero la siguiente razón es responsabilidad de los adolescentes. Se refiere a la idea de que los papás son ogros cuya única satisfacción es hacer sufrir a sus hijos y forzarlos a trabajos y actividades inútiles. La mayoría de las cosas que los padres intentan inculcar en sus hijos son con un propósito educativo. El objetivo de que limpies tu recámara y la mantengas ordenada no es torturarte para que no veas televisión. Tus padres te piden eso para que sepas que los hábitos de limpieza y organización son importantes en cualquier trabajo: doctor, ingeniero, maestro... El propósito de que tus papás te obliguen a ir a la escuela aunque estés desvelado o simplemente no tengas ganas, no es porque les moleste que duermas o te consideren un flojo, les preocupa que cuando seas adulto, te conviertas en un adulto irresponsable. En fin, así podría continuar con muchas más ejemplos en los que la actitud de los padres parece rigurosa y malintencionada pero el trasfondo es la preocupación por ti mismo. La tarea no es fácil cuando hablamos del trato entre adolescentes y padres, pero en la medida en la que entendamos que nuestra relación con la familia es  algo valioso que se debe cuidar y no lastimar, buscaremos estrategias para establecer relaciones más tolerantes y respetuosas.












martes, 23 de abril de 2013

La onda de la honestidad en los adolescentes

La honestidad es una cualidad humana que consiste en actuar de acuerdo con como se piensa y se siente. En su sentido más evidente, la honestidad puede entenderse como el simple respeto a la verdad en relación con el mundo, los hechos y las personas; en otros sentidos, la honestidad también implica la relación entre el sujeto y los demás, y del sujeto consigo mismo. Dado que las intenciones se relacionan estrechamente con la justicia y se relacionan con los conceptos de "honestidad" y "deshonestidad", existe una confusión muy extendida acerca del verdadero sentido del término. Así, no siempre somos conscientes del grado de honestidad o deshonestidad de nuestros actos. El autoengaño hace que perdamos la perspectiva con respecto a la honestidad de los propios actos, obviando todas aquellas visiones que pudieran alterar nuestra decisión.

En 11 años que tengo como profesor de Telesecundaria, una sola vez he sido  testigo de un acto de honestidad superior: una alumna me solicitó corregir su calificación. Lo increíble del caso es que era en su contra y no a su favor. Cometí un error al cuantificar sus aciertos y le otorgué un 9 en lugar de un 7. Al percatarme de la situación, dejé su calificación en 9 y la felicité por su integridad personal. Aun así, me pareció que estaba siendo testigo de un acto en peligro de extinción.
Con todo esto quiero decir que a los jóvenes les cuesta trabajo ser honestos, aunque hay excepciones, como la de la joven que mencioné.
Actualmente sucede con la mayoría de los adolescentes que: 
Si van a la tienda y el tendero les da cambio de más, se quedan callados.
Si sus padres no reclaman el cambio del billete que les dieron para ir a comprar algo, se quedan con él.
Si ven en la escuela una moneda o un billete tirado, lo primero que hacen es voltear para ver si hay alguien más que los esté observando para recogerlo y quedarse con él. Y si lo mismo sucede en la calle, con mayor razón se guardan el billete.
Si a alguien se le cae un billete en el salón de clases, algunos, -no digo que todos-, de inmediato colocan su pie encima de él para cubrirlo y luego cuando nadie los observa lo levantan o fingen que se les cayó (esto lo he visto).
Si van a los sanitarios y encuentran en los lavabos una joya que alguien olvidó por lavarse las manos o la cara, de inmediato hacen cálculos mentales acerca de las probabilidades que existen de que los descubran y si las ven remotas se quedan con ella. En una ocasión olvidé un reloj en los sanitarios de las áreas administrativas, en donde se supone que entramos solo los trabajadores, cuando me di cuenta de ello regresé por él y ya no estaba, jamás lo recuperé.
Si encuentran un celular con chip simplemente se lo quitan y se quedan con el aparato.
Si encuentran una cartera o bolsa tirada por lo regular piensan en quedarse con el dinero y deshacerse de lo demás.
Si ven la posibilidad de ganar un partido de cualquier deporte haciendo trampa para confundir al árbitro, lo hacen…
Y un largo etcétera que podría llenar varias páginas.
Curiosamente si un joven actúa honestamente los demás lo tachan de tonto. En el peor de los casos es su propia familia quienes le “aconsejan” o “sugieren” al adolescente que se quede con aquello que no es suyo.
A los adolescentes les cuesta trabajo, mucho trabajo ser honestos. ¿Pero solo a ellos? Desde luego que no, esto no es exclusivo de los jóvenes, igual sucede con los adultos.
Ahora bien ¿Por qué hay que ser honestos?
Porque nos dignifica como personas, nos da un valor  diferente y especial como personas. Nos ayuda a hacer la diferencia como seres humanos. Es verdad que es difícil, que cuesta mucho trabajo y que te privarás de un gusto momentáneo, pero la satisfacción de actuar con rectitud y de "ser derecho" como se dice coloquialmente, esa nadie te la arrebata. Así que tú adolescente, ¿Qué dices?....


domingo, 21 de abril de 2013

¿Por qué crear Mundo Adolescente?











Este espacio se ha creado para ti,  alumno de la Escuela Telesecundaria "Luis Donaldo Colosio Murrieta" que siendo adolescente, tienes interrogantes sobre temas como la sexualidad, el autoestima, las relaciones personales, conflictos y dilemas personales, violencia, drogadicción, salud, deporte y  todos las ideas o reflexiones por las que atraviesas en esta etapa de tu vida. Esperamos firmemente que este espacio sea un apoyo informado y confiable en el que puedas consultar e intercambiar dudas o reflexiones. Te invitamos a formar parte de esta red escolar en la que compartiremos nuestras aportaciones

¡Bienvenidos!