Por: Hugo Ramírez Olmedo
Aunque pareciera que no existe una razón argumentada de la ríspida relación que por lo general los adolescentes establecen con sus padres, la verdad es que existen algunas explicaciones que, por lo menos desde una perspectiva docente, se observan en las relaciones que se establecen entre los padres y nuestros alumnos de telesecundaria. La primera de las razones se le atribuye al padre, y consiste en el síndrome "joven= incapaz". Se trata de esa idea de los adultos de que los jóvenes no poseen criterios propios, poder de decisión, habilidad para realizar tareas, etc. Desde esta idea, el adolescente es un cachorro al que hay que mantener alejado de las cosas de adultos porque es incapaz de intervenir en ellas. Resultado: El joven se siente frustrado por no poder expresar todas las increibles y sorprendentes ideas que cruzan por su mente, además de sentirse menospreciado y lastimado en su autoestima, lo cual es una bomba de tiempo que explota a la menor provocación de los padres. La segunda razón tiene que ver con la idea de los adultos de "ojo por ojo, diente por diente". Desde esta idea las discusiones son prácticas batallas campales en las que no se distingue quien es el adolescente y quien el adulto, puesto que no hay quien establezca el control ni apele a la mesura. Los adolescentes tienen su ira al borde de la boca, su mundo interior es un caos y necesitan formas de autorregularse, pautas de comportamiento y no provocaciones que fomentan más la intolerancia. La tercera razón se refiere al "Síndrome de los dos mundos". Esta se refiere a la barrera casi militar que establecen los padres con sus hijos. Cada quien en su mundo, ajeno al del otro y sin involucrarse con sus sentimientos y vivencias. La única forma de entender al otro es como decimos en Formación Cívica y Ética, "Ponerte en sus zapatos", la escucha empática. Para lograr lo anterior es necesario que el alumno visite el mundo de sus padres, sus retos, sus problemas, sus responsabilidades. Mientras que el padre tiene que conocer el mundo de desinformación, cambios, y conflictos que enfrenta su hijo en esta etapa de la adolescencia. Al leer esto, dirás tu adolescente, "¡Que verdad tiene este artículo!", "¡Como se equivocan los padres!". Lamento decepcionarte, pero la siguiente razón es responsabilidad de los adolescentes. Se refiere a la idea de que los papás son ogros cuya única satisfacción es hacer sufrir a sus hijos y forzarlos a trabajos y actividades inútiles. La mayoría de las cosas que los padres intentan inculcar en sus hijos son con un propósito educativo. El objetivo de que limpies tu recámara y la mantengas ordenada no es torturarte para que no veas televisión. Tus padres te piden eso para que sepas que los hábitos de limpieza y organización son importantes en cualquier trabajo: doctor, ingeniero, maestro... El propósito de que tus papás te obliguen a ir a la escuela aunque estés desvelado o simplemente no tengas ganas, no es porque les moleste que duermas o te consideren un flojo, les preocupa que cuando seas adulto, te conviertas en un adulto irresponsable. En fin, así podría continuar con muchas más ejemplos en los que la actitud de los padres parece rigurosa y malintencionada pero el trasfondo es la preocupación por ti mismo. La tarea no es fácil cuando hablamos del trato entre adolescentes y padres, pero en la medida en la que entendamos que nuestra relación con la familia es algo valioso que se debe cuidar y no lastimar, buscaremos estrategias para establecer relaciones más tolerantes y respetuosas.